Dos tipos de discusión

Unas son de datos: quién dijo qué, cuánto se tarda de verdad, si eso que recordáis a medias es cierto. Se acaban en cuanto alguien lo comprueba.

Otras no van de datos. Queréis cosas distintas, o lo mismo por motivos distintos, y ninguna evidencia lo resuelve. Ahí hace falta alguien que escuche bien a los dos y diga lo que piensa.

Un chat compartido sirve para ambas por el mismo motivo: es el único participante al que no le importa quién gana.

Los dos en el mismo chat

Abre un chat, envía el enlace y la otra persona se une con un toque. A partir de ahí la IA lo dirige: pregunta a cada uno qué pasó o qué quiere, con sus palabras, sin interrupciones. Sabe quién ha dicho qué, así que valora dos relatos y no el más insistente.

Luego pídele lo que de verdad quieres saber: que compruebe el dato y diga de dónde sale, que exponga la mejor versión de cada postura y diga cuál le convence más, que señale si estáis discutiendo de cosas distintas sin daros cuenta, o que proponga algo asumible para los dos.

Por qué es mejor que enviar una captura

Si uno pregunta por su cuenta y reenvía la respuesta, no habéis zanjado nada: habéis metido un testigo con el que la otra persona no pudo hablar. Cuando estáis los dos en el hilo, esa objeción desaparece, y si la IA se equivoca en algo, cualquiera lo corrige ahí mismo.

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Dónde parar

Es buena con los datos, el encuadre y los resúmenes justos. No es una mediadora con obligaciones hacia ninguno de los dos ni sabe qué pasó en la habitación. Úsala para desatascaros, no para delegar la decisión.